Oración a Nuestra Señora de la Providencia

El nombre de Nuestra Señora de la Divina Providencia inicialmente fue originado en Italia. Con el tiempo resulto ser una devoción muy popular que, hasta paso a España, donde con el pasar del tiempo se realizó un templo en Tarragona, Cataluña.

Ella recibe una gran veneración en Puerto Rico, de hecho es la Patrona de Puerto Rico.

Su imagen, adorada por los Súbditos de María y otras ordenanzas devotas, era una encantadora pintura al aceite en la que es posible ver a la Virgen junto con el Divino Niño durmiendo plácidamente en sus brazos.

Su nombre fue debido a San Felipe Benicio, quinto prócer de los Siervos de María. Un día en que sus frailes no tenían nada de comida, teniendo invocado el socorro de la Virgen, halló a la entrada del templo dos cestos colmados de comida las cuales su origen no se pudo localizar.

Oración dedicada a Nuestra señora de la Providencia

María, Virgen Gloriosa y Señora de la Divina Providencia, protege mi alma con la integridad de tu gracia: manda mi vida y condúcela por el camino de la dignidad hacia la obediencia de la voluntad divina.

Obtén para mí el perdón y la remisión de todos mis pecados; sé mi refugio, mi protección, mi defensa y mi guía en mi peregrinaje por el mundo; consuélame en medio de la tribulación; llévame seguro a través de todo peligro; en las tormentas de la adversidad dame tu segura protección.

Consigue para mí, oh María, la reforma de mi corazón dentro de mí, para que se convierta en un refugio santo para tu divino Hijo Cristo.

Mantén lejos de mí, que soy tan débil y miserable, toda clase de pecado, negligencia, tibieza, cobardía y respeto humano; libérame totalmente del orgullo, la vanagloria, el amor propio y todos los afectos terrenales que obstaculizan los efectos salvadores de tu patrocinio.

Querida Madre de la Divina Providencia, retorna tu mirada cariñosa hacia mí, y si por debilidad o maldad he inducido las amenazas del Juez eterno y afligido al Sagrado Corazón de mi querido Cristo, cúbreme con el manto de tu amparo y estaré a salvo.

Tú eres la Madre de la divina Providencia; tú eres la Virgen del perdón; tú eres mi esperanza en la tierra. Concédeme que te tenga como mi Madre en la gloria del cielo.

Amén

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También te queremos invitar a conocer la fascinante historia de Nuestra Señora de la Providencia, averigua por que es tan importante y muy querida por sus fieles.

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